lunes 7 de abril de 2008

Se vino la noche

De regreso, nos sorprendio la lluvia, cosa que no ocurrio nuevamente (hablo de la sorpresa, ya que en Sidney llueve cada 3 horas, por lo que uno se acostumbra y ya camina con el paraguas bajo el brazo, listo para la ocasion). Asi que a la espera del final del chaparron, nos metimos con el Nico en un pub con toda la onda sabanera y nos pedimos un par de cervezas.
Ya en el hostel, nos invitaron a realizar una recorrida por distintos pubs, y nos mandamos para alla. A eso de las 11, ya extenuados por el dia que tuvimos, nos fuimos a dormir.



Life aquatic

Llegamos a la bahia Darling Harbour. Aqui se encuentra el acuario de Sidney, donde pudimos observar peces de todos los tamanos y colores, cocodrilos y otros reptiles, focas, lobos marinos, y otras animalillos. En la foto me encuentro debajo de una piscina que contenia decenas tiburones y mantarayas. Y en la ultima foto les muestro un pez muy particular que encontramos, el Pipus Pasarellus.

































































De paseo por la city

La bahia quedaba a unos pocas cuadras del Hyde Park, por lo que retomamos el recorrido. Lamentablemente, Flo descubrio el Queen Victoria Building, el centro comercial cheto que tiene Sidney. Ya no habia esperanza de llegar los 4 a la bahia. Afortunadamente, los precios se encargaron de desalentar a Flo, sobre todo cuando fue a Swarovsky a preguntar por un collar que parecia a priori baratito. Seguimos caminando entonces. Minutos mas tarde, senti un frio en la nuca. I see dead people, pense... Lentamente, gire hacia mi izquierda, y ahi estaba, pero ahora acompanado por otro fantasma...


















Sidney!

Luego de arribar al aeropuerto de Sydney y tras un arduo control aduanero, nos dirigimos hacia la ciudad, para instalarnos en el hostel que reservamos por internet, el Asylum Hostel (que por lo visto habian contratado al mejor fotografo de Sydney cuando publicaron las fotos del hostel en la web, logrando nuestra sorpresa al llegar, la cual fue atenuada por la espectacularidad del entorno). El hostel se encontraba ubicado en el centro de la ciudad, posibilitandonos todo desplazamiento a pie. Tras dejar el equipaje, corrimos hacia la bahia, a escasos metros del lugar donde estabamos. Al llegar al corazon de la city, nos vimos invadidos por las construcciones edilicias, de rascacielos y monumentos increibles, que hacian juego con los autos, en su mayoria bmw ultimo modelo, pero veias en cada cuadra porshes, ferraris y maseratis. Luego de unas cuadras caminando, encontramos un oasis en plena urbe: el Hyde Park, provisto de parques, arboles y fuentes, muy utilizado por la gente de la ciudad como valvula de escape.