lunes 14 de abril de 2008

Uno aprende a comportarse como millonario

Bali nos espero de noche con unos 30 grados, por lo que tuvimos que ponernos los cortos y nos mandamos a la piscina del hotel. Muertos de hambre, pedimos desde la piscina algo para picar. Tras la gran bacanada de pescado, hamburguesas, papas fritas, cervezas y cocktails tropicales (el de anana la rompe para los que tienen pensado ir en estos dias), pedimos la cuenta: usd 4 por persona. Aguante Bali. Se me hace la piel de gallina recordar esto mientras saboreo mi agua que acabo de comprar en Kyoto (Japon) por el mismo precio. Fue entonces que descubrimos que eramos ricos en Bali, y asi fue que vivimos como reyes por una semana. Lo mismo ocurre con la ropa, la cual es vendida (practicamente te la tiran por la cabeza) en las veredas. Aqui destaca la marca de cerveza local llamada Bintang, la cual aparece estampada en camisetas, short, toallas, vasos, calzoncillos, gorros...Pero la compra es un desafio a la paciencia. Los balineses practican el ritual de la negociacion todo el tiempo. Llegas a un local y te quieren vender una camisetas a 400 rupias, y la terminas comprando a 15. Tras varios dias, logramos dominar el arte de la negociacion. Los vendedores eran unos fenomenos, se mataban de risa todo el tiempo, hasta que llegabamos al precio piso para ellos, facilmente comprobable por sus caras, y su constante negacion, y varios de ellos gritan "Bancarrota"cuando es demasiado bajo para aceptar. Igual son terribles mentirosos y antes de comprar uno tiene que hacer la gran retirada, diciendo que no compra, para que salgan a buscarte. Extremadamente divertido comprar, pero muy agotador.