viernes, 4 de abril de 2008

De paseo por Queenstown

Amanecimos nuevamente en el iglu. Afortunadamente, se nos ovido cerrar la escotilla que tiene la camper por lo que el vientito de la noche nos cobijo. Tras sacar a los pinguinos de la camioneta, nos fuimos para lo de Mariana y el Ruso, nuestro segundo hogar. A eso del mediodia, nos encaminamos hacia el parque de Queenstown, donde se pueden observar animales que andan sueltos por el lugar, y tras recorrer el camino hacia la cumbre, pudimos apreciar la ciudad desde una perspectiva unica. Entre los animales que vimos, descubrimos un chancho muy feo (lo bueno para el fue que salio sonriendo) y mas adelante nos detuvimos para observar los yacks, y me tome unos minutos para amaestrar a uno de ellos (para los que no tuvieron la suerte de cultivarse en la profesion del amaestrador, la cara de susto se pone para establecer empatia con el bicho...).

Por la tarde, emprendimos rumbo al noroeste de la isla Sur, parando a escasos km de un pueblo llamado Haast, sobre la costa del increible mar de Tasmania.