Llegamos a Chitwan, una ciudad metida en el medio de la jungla. Nos hospedamos en pequenos hoteles, muy modestos, acordes con la aventura del safari. Por la manana, fuimos a un criadero de elefantes y a un pueblito tipico del lugar, conducidos por carros tirados por bueyes. Por la tarde, baile tipico de Chitwan con activa participacion del que escribe, y entrada la noche, al grito de Uruguay Noma, vimos la final de Rolland Garros de dobles en la que jugo Pablito Cuevas.
Por la manana, fuimos a ver banar a los elefantes. No me colgaba tanto la idea de ir a verlos banarse cuando ayer habiamos ido a verlos en el criadero. Lo que no sabia era que nos banabamos con ellos!! Resulta que yo estaba parado, tranqui, viendo entrar al primer elefante, y en eso se frena delante mio, y el guia pregunta si alguien se animaba a subirse al lomo del elefante mientras se banaba en el rio. Acto reflejo, me avance sobre la inmensidad del bicho ese, y como pude, a lo garrapata, me le colgue del cuello y luego trepe hasta el lomo, ya dispuesto a banarme con el. Se subieron minutos despues un par de chiquilines de la excursion y nos metimos al agua. Recomendable. Llego a Uruguay y me compro uno, solo para banarlo. O consigo laburo en el Zoo. Veo.
Por la tarde, radiante y exitadisimo con el safari, comenzamos la travesia dentro de la jungla. Nuestro vehiculo era un elefante con una sillita arriba para 4 personas, pero el elefante que nos toco tenia un tamano descomunal. Era muchisimo mas grande que los otros elefantes, y obviamente era el que comandaba la excursion ya que era el macho mas grande. Y por si fuera poco, el conductor de nuestro elefante estaba medio piruchi, y hacia payasadas, y en una le dijimos en joda si podiamos manejar, y respondio que si, cosa inusual ya que no esta permitido. Nuevamente, el reflejo pavloviano en accion, salte hacia el cuello del elefante y me puse a manejarlo. Ba, en realidad el elefante hacia lo que queria, por lo que nos llevamos en varias oportunidades alguna que otra rama en la cabeza, pero dentro de todo bien, metiendole pata detras de las orejas para darle ordenes. Llegamos al final del viaje, vivos, por suerte. Y vimos rinocerontes!! Ya veo que la redaccion se esta pareciendo a esos relatos de los nenes cuando vienen exitados de los campamentos. Pero bueno... Que bonitas vacaciones!!!
Por la tarde, metimos puesta de sol sobre el rio. Mozo, dos cervezas por favor, le dijimos, y tiramos hasta la noche alli.


