La unica manera de movernos de Phi Phi era la visita al rio Kwai, ya que nos habian dicho que era espectacular. Y lo fue. Nos alojamos en un tren flotante, sin electricidad, situado en el medio de la selva, ideal para descansar (mas). Por la noche, salian partiditos de truco y guitarreadas (rasguna las piedras, las de tango feroz y otros clasicos adolescentes). De dia visitamos un templo entre la selva, vimos elefantes, y nos banamos en el rio Kwai, que posee una corriente fortisima. Al segundo de tirarte, salias 5 metros mas abajo, y era imposible nadar contra la corriente. Y para darle un toque de reality show de supervivencia, estaba plagado de cocodrilos (eso nos dijeron, pero nunca paso nada, y la facultad nos enseno a creer en las estadisticas, asi que no habia razon para no nadar en esas aguitas color marron). En la manana, fuimos a visitar La Cueva Lava Kaeng, que quedaba a unos 10 kilometros rio abajo, asi que algunos de nosotros optamos por la logica: salvavidas y al rio que la corriente se encargaba del resto. En esos dias que estuvimos alli, visitamos tambien un mercado flotante, un museo dedicado a las victimas de guerra en el Kwai y viajamos en el famoso Tren de la Muerte, nombre que recibio en memoria de los prisioneros de guerra sacrificados para su creacion, que atraviesa el rio Kwai.
